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!No olvides ir a votar! Tienes pocos días para registrar tu voto. Ahora que la comunidad latinoamericana es una de las minorías más visibles en Londres, estas elecciones son una oportunidad para ejercer un derecho y responsabilidad. Derecho porque es una forma de seguir ejerciendo tu ciudadanía e informarte sobre el desarrollo de la vida en este país, que para muchos es nuestro hogar. Responsabilidad porque por mucho tiempo nuestra comunidad ha estado en silencio; ejercer el voto es una forma de protejer a nuestros conciudadanos que no tienen ese derecho, y demostrar que las decisiones politicas en esta pais nos importan. !Con tu voto, nuestra voz se escuchará!

Feminismos migrantes: conversaciones en/entre Latinoamerica y Reino Unido.

Este jueves 18 de mayo en la Universidad de Londres, Goldsmiths University, nuestra compañera Jael Garcia quien coordina el proyecto Mujeres que tejen el cambio, fue parte del panel Feminismos migrantes: conversaciones en/entre Latinoamerica y Reino Unido. A continuacion compartimos su texto.

Feminismos migrantes.
Soy Jael de la Luz García, mujer que migró de un barrio pobre del estado de México a la ciudad de México para educarse y salir de la pobreza. De la ciudad de México migre a Londres con mis hijos para acompañar a mi esposo cuando él decidió regresar a su tierra a cuidar a su madre con Alzheimer. Creo que soy feminista desde que era niña al luchar porque se me trate como persona, cuestionando la violencia doméstica, a dios, a la biblia.
Venir a Reino Unido no estaba dentro de mi proyecto de vida. Yo era feliz haciendo trabajo comunitario y educación popular feminista para impulsar el diálogo interreligioso y la construcción de paz. Era feliz en los espacios académicos, culturales y de movimientos sociales en los que estaba involucrada. Mi país está en una Guerra contra las drogas y muchas mujeres viven las consecuencias de esa guerra inútil. Era feliz con mi familia en un barrio de clase media de Coyoacán, en el sur de la ciudad de México.

Como muchas mujeres, salí de México sin hablar inglés, conocer la cultura y mucho menos el sistema migratorio. Seis meses estuve aquí con visa de turista y después tuve que regresar a mi país para tramitar la visa de esposa. Estando allá el gobierno británico me la negó dos veces diciendo que mi esposo por ganar menos del mínimo anual, no podía “mantenerme”. Desolación, dolor y depresión se apoderaron de mi vida. Cada día me dolía saber que lo que estábamos pasando como familia, era una violencia de Estado; el gobierno británico nos estaba obligando a vivir una separación forzada. En esos momentos cuestioné mucho este país y todas las falsas ideas que se tienen sobre el respeto de los derechos humanos. Ya sabía que a nivel global hay una crisis humanitaria y que los migrantes no somos respetados, sobre todo si nuestra condición no es de privilegio. Por eso yo quise hablar con el embajador del Reino Unido en México y explicarle que mi caso no debía ser calificado en criterios económicos sino en base a derechos humanos por ser esposa de un británico y madre de dos hijos nacionalizados británicos. Pero eso no importaba. Ante su negativa de hablar conmigo, tuve que hacer una huelga de hambre y dormir afuera de la embajada por una semana, hasta que él se entrevistó conmigo.

Ese tiempo me ayudó a pensar y meditar en la gran fuerza que tenemos las mujeres de parar o mover el mundo. También pensé sobre los aliados y la sororidad. Para algunos, estar ahí fue humillarme y no soportaban que una “mujer educada y feminista” estuviera dando esos espectáculos; otros me decían que con mi cara de india claro que no me darían la visa”; otros no fueron, otros escribieron en los periódicos donde tienen columnas, otros firmaron el petición en Change.com y mandaron tweerts al embajador; mi hermano menor, mis amigos no feministas y mis amigxs gays y lesbianas, me cobijaron cada noche con su presencia y silencio…

Con esa acción directa yo estaba parando el mundo, generando opinión pública, acompañamiento y solidaridad a nivel internacional. Con esa acción directa afirmaba mi apuesta feminista de “quien no se mueve no siente las cadenas” “estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar”. Así que en esa semana se armó una campaña, gracias a amigxs que sabían de mi trayectoria y de mi vida familiar. Vi como mis amigos y amigas latinoamericanos que no me conocen personalmente, fueron solidarios. Mi esposo también se movió acá, mandando nueva documentación. Después de un mes, me dieron mi visa y aquí estoy hace casi un año y medio.

Cuando volví, me dije: si yo pasé por este infierno que me dejó graves problemas en mi salud mental y en mi proceso de aprendizaje del inglés, cuántas mujeres migrantes, latinoamericanas que se representan así mismas como yo, están pasando por situaciones similares y callan por miedo a ser criticadas? Cuántas mujeres migrantes con preparación académica y una trayectoria laboral exitosa, por no saber hablar inglés se sienten desempoderadas, solas y sin esperanza como yo en este país? Cuántas mujeres vienen a esta país con la ilusión de integrarse a la cultura educandose, pero al ver las tasas altas de colegiaturas en las universidades londinenses, ven imposible acceder? Frente a esas preguntas, busque formas de continuar mi vida acá.

Como amante de los libros, editora y escritora de temas sociales (soy historiadora), casualmente di con Feminist Library en febrero del 2015. Mi intención fue comenzar a leer libros sobre feminismo en inglés y conocer más sobre los feminismos británicos y sus vínculos con nuestros feminismos y escribir sobre ello en mi blog. La acogida que me dieron fue cálida y llena de reciprocidad. Ahí conocí de las campañas de feministas de la Segunda Ola en temas de derecho al aborto, campañas pacifistas, de editoriales independientes y de cómo a lo largo de 30 años una colección de boletines, fanzines, libros y muchos valiosos materiales son accesibles sin costo alguno. Fue en Feminist Library donde volví a recuperar confianza en mí misma para buscar un voluntariado dentro de mi comunidad latinoamericana. Yo quería dialogar en español, trabajar en mi idioma y que mi historia personal encontrara eco en otras mujeres con experiencias similares a la mía.

Un día busqué en la web y encontré que LAWA buscaba voluntarias, aplique y en abril del 2015 me integre. Cuando yo llegue a LAWA, había un proceso reflexión interna sobre el papel de las organizaciones dirigidas y trabajando por las mujeres de color. Por muchos años LAWA ha sido conocida por su intervención en el tema de la violencia doméstica entre mujeres de nuestra comunidad y por el Refugio que tenemos, siendo el único en toda Europa y Reino Unido para mujeres de nuestra comunidad, afrodescendientes y de minorías étnicas. Ahora, empezamos a trabajar de manera procesual: desde que las mujeres tengan elementos de cómo hacer su vida en este país con asesoría en todos los servicios, clases de inglés, servicio terapéutico hasta un espacio de formación feminista con Mujeres tejiendo el cambio. Dado el proceso que estamos viviendo,  me di cuenta que asumir un discurso general de feminismo, invisibiliza las múltiples identidades y apuestas políticas.

En LAWA comencé junto a mis compañeras y amigas, a pensar en la importancia de tener un discurso propio de raíces latinoamericanas, afrodescendientes y de la diáspora, con categorías pensadas desde nuestras prácticas y palabras de nosotras en apertura con mujeres de otras herencias y trayectorias en Reino Unido. Somos feministas interseccionales y sabemos que son tiempos difíciles para las mujeres migrantes de color por las políticas conservadoras y la precariedad económica, pero también es un momento de creatividad y tomar retos. En la busqueda de encuentro y compartir saberes surgió el proyecto Change Maker (Mujeres que tejen el cambio) que coordino. La idea es que entre mujeres podamos capacitarnos desde una metodología popular feminista. En cada taller o actividad damos paso a lo lúdico, lo resiliente y construimos sororidad, una sororidad intergeneracional donde nuestras diferencias de clase, color de piel o nivel educativo, no sean barreras para reconocernos como iguales. Queremos dar un paso en la transformación de nuestra comunidad y cambiar las miradas y opiniones que la sociedad británica pueda tener de las mujeres latinoamericanas. Es todo un reto, porque vamos empezando, pero tenemos la esperanza que algo se está moviendo.

Y entre estos saberes y prácticas feministas en Reino Unido desde mi identidad mexicana-latinoamericana, también otros espacios y proyectos se van sumando en diálogo con lo queer, decolonial y combativo en Maricumbia, London Latinxs, campañas contra la gentrificación, y abriendo otros espacios como el Colectivo Feminista Latinoamericano y la revista Feminopraxis, de la cual no dejo mi compromiso con mi tierra que me vio nacer.

Puedes ver todo el panel y las intervenciones en la página del evento en Facebook

 

!Mujeres tejiendo el cambio, te espera!

Sabes del nuevo programa de LAWA para mujeres de nuestra comunidad?
Tienes una historia de migración, diáspora y saberes que quisieras compartir a otras mujeres para juntas encontrar alternativas de buen vivir y transitar en un camino colectivo de autodeterminación?
¡Mujeres tejiendo el cambio es para ti!
¡No dudes en contactarnos y ser parte del cambio!

Hablamos de la violencia de genero – LAWA en Radio Aculco

Gracias al equipo de Ventana Comunitaria radio, por la invitacion hecha a LAWA a participar en su programa especial sobre el Dia de la Mujer. Tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el papel de las mujeres en la sociedad, la violencia de genero, el papel transformador, y la resistencia en la espiritualidad. Muchas gracias

Escucha toda la conversacion aqui: